El camino…


El camino, al igual que el río que se escurre por la montaña, no elige por donde pasar. Las condiciones topográficas son quienes deciden eso. Por tanto en ocasiones el camino es llevadero si no existen obstáculos que lo obstruyan. Y en otros momentos habrá que subir, dar vueltas, cruzar montañas o crear puentes con el único fin de llegar a nuestro destino.


En el camino, como en la vida misma, se debe ir con el cuidado de fijarse en todo cuanto nos rodea. Identificar aquellos tramos por donde nunca debemos volver a pasar porque hacerlo nos puede poner en riesgo de rompernos. Evitar esos reductores de velocidad que más allá de protegernos solamente nos detienen e impiden que podamos alcanzar la velocidad con la que nuestros propósitos de vida nos impulsan. Y cuidado con quienes incapaces de ubicarse en el camino para andar, prefieren subirse a tu coche con intención utilitarista para luego bajarse en alguna esquina cuando ya el viaje contigo les haya aburrido.


El camino, debe recorrerse con la calma de quien entiende que la tierra es redonda y en 24 horas te regalará la oportunidad de avanzar un poco más. Contemplando siempre más allá de donde puedan ver nuestros ojos para acariciar con ellos cada uno de los elementos que en él se encuentren. El rocío de la mañana sobre la yerba mojada con aroma a vida. El sol imponente que seca esa misma yerba y la levanta en señal de victoria. La brisa que llega sin avisar y te sorprende en forma de abrazo. Las flores que adornan las orillas de tu viaje y despiertan en ti las mismas sensaciones que despertaron algún día aquel primer amor.


El camino no es el destino final pero ciertamente es lo que le suma propósito a este largo caminar al que llamamos vida. Haz que tu viaje sea uno placentero. Que el cansancio en los pies de quien ya haya marcado gran cantidad de huellas, nos sirva de estímulo para no detenernos en aquellos momentos en donde el mal tiempo se haya llevado un pedazo del camino. Ese es el momento indicado para aportar a tu propio andar construyendo ese puente que no sólo te llevará al final de tu destino, sino que quienes vengan pisando detrás de ti agradezcan que fuiste tú quien lo cruzó primero.


Pensándome,
José Rivas

Published by joserivassep

Nació en Humacao, Puerto Rico. Profesor de inlgés y ciencias de la religión.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: