Lo mejor o lo peor…

Había una vez un hombre rico que tenía un esclavo muy sabio. Cierto día el hombre envió a su esclavo al mercado para que le comprara la mejor comida que encontrara, ya que tenía varios amigos invitados a comer y quería ofrecerles algo apetitoso.
Así que el esclavo fue al mercado y compró lengua, y al volver a casa, la preparó lo mejor que pudo.
Cuando el amo le preguntó a su esclavo por qué había comprado lengua, el esclavo le dijo:
—Porque la lengua es lo mejor del mundo: con la lengua alabamos a los dioses, con la lengua cantamos las glorias de la patria, con la lengua le declaramos amor a la mujer amada, y con la lengua le brindamos consejo al mejor amigo.
El amo, reconociendo la sabiduría de su esclavo, le respondió:
—Está bien, pero mañana me traerás lo peor que encuentres en el mercado.
Al día siguiente, el esclavo volvió otra vez con lengua.
—¿Por qué has vuelto a traer lengua? —le preguntó el amo—. ¿No decías ayer que es lo mejor del mundo? ¡Yo te pedí que me trajeras lo peor!
—Es que, sin duda alguna, Señor —contestó el esclavo—, la lengua es también lo peor del mundo, porque con ella mentimos, con ella calumniamos, con ella blasfemamos de los dioses, con ella juramos en falso, y con ella insultamos al prójimo…

Esta fábula, atribuida al legendario Esopo, encierra una gran lección. Y he querido compartirla pues hemos confrontados tiempos muy difíciles en los pasados años, que sin duda alguna han sacado de todos nosotros lo mejor o lo peor.  La diferencia estriba en cómo gestionemos nuestros sentimientos ante estas situaciones. Si caemos en un pesimismo extremo, este pasará a ser el centro de nuestras vidas y lo único que lograremos es apartar de nosotros a quienes hayan gestionado sus sentimientos desde el optimismo.

Ojalá que todo lo que nos ha tocado vivir en estos últimos años haga de cada uno de nosotros mejores personas. Que aprendamos a convivir respetando las diferencias que nos hacen únicos como seres humanos. Sin criticar a quien piense u opte distinto. Aprender a rodearnos de gente capaz de construir en vez de destruir, pues esto último es demasiado fácil y no representa retos para quien quiere hacer la diferencia.
Finalmente no olvidemos abrazarnos a la vida  porque hoy estamos aquí, pero mañana no sabemos.

Pensándome,
José Rivas

Published by joserivassep

Nació en Humacao, Puerto Rico. Profesor de inlgés y ciencias de la religión.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: