Artesano de personas, maestro.

A todo mis colegas maestros. ¡Felicidades!

	
De todas las profesiones, esta fue la que elegiste. Y con mucho sacrificio en artesano de personas te convertiste. ¿Recuerdas lo asustado que estabas aquel el gran día en que por primera vez preparaste tus herramientas para llegar al taller? Seleccionaste cuidadosamente cada una de ellas. Sabias que el producto final dependería no solo de tu talento, sino también de lo que en tu maletín llevaras. Libros, reglas, calculadora, sacapuntas, libretas, un compás, grapas, mapas, un viejo radio, en fin todas aquellas cosas que sabías eran importantes. 
Al fin entraste a tu taller, un salón lleno de espacio, falto de encantos. Pero tú, ágilmente lo decoraste haciendo de este un lugar mágico. Aquellas paredes frías se fueron tornando tan coloridas como quisiste. Cada cosa en su lugar. El escritorio, la mesa principal. Los pupitres el espacio de las piezas a tallar. 
 A diferencia del artesano que elige la madera que va a trabajar, a ti te las dieron. No elegiste. Tuviste que sacar lo mejor de cada una de ellas. Y cuánta satisfacción cada vez que en  ellas veías germinado lo que Dios había plantado. 
 Y ahora cuando al pasar el tiempo observas cada uno de los lugares en donde se exhiben, comprendes que elegiste bien cuando decidiste ser artesano de personas. Y exhibes en los hospitales en donde tallaste médicos que salvan vidas. Y también en los tribunales en donde los buenos abogados hacen justicia. En los grandes edificios que construyen los arquitectos. En los laboratorios en donde quien menos pensaste hoy consigue la cura para el cáncer...
 ¡Pero es que con razón Dios hecho hombre permitió que le llamaran maestro! ¡ Quien más sino un maestro para cambiar el destino de la humanidad! ¡ Quien más sino un maestro para sacar del más humilde, del más pobre, del más marginado lo mejor de sí mismo! 
Por eso, cuando al final del día te sientas cansado. Cuando la frustración te quiera ganar y te empuje hacia atrás. Detente, cierra tus ojos, viaja en el tiempo y verás cuantas piezas has tallado, artesano de personas, maestro.

Pensándome,
José Rivas

Published by joserivassep

Nació en Humacao, Puerto Rico. Profesor de inlgés y ciencias de la religión.

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